martes, 12 de abril de 2011

MALOS PAGADORES

Por Guillermo Cherashny

Cuando Nilda Garré asumió como Ministro de Seguridad y descabezó seguidamente a la cúpula de la Policía Federal encabezada por los comisarios Néstor Valleca y Jorge Oriolo, la plana mayor aguantó la medida sin mayor nerviosismo. Es que la purga era previsible dado el traspaso de la seguridad de un ministro ex intendente del conurbano, como es el caso de Julio Alak, a una mujer que militó en la izquierda peronista, además de ser alta funcionaria de los presidentes de facto Juan Carlos Onganía, Roberto Levingston y Alejandro Lanusse. Y más previsible era todavía la purga, teniendo en cuenta que Garré venía de ejecutar un plan sistemático para desmantelar a las Fuerzas Armadas. Pero este inicio de la gestión Garré fue sólo el anticipo de cosas peores que finalmente ocurrieron. El último capítulo de esta secuencia lo actuó días atrás la ministro junto a Horacio Verbitsky en una unidad básica de La Cámpora, al repetir con otras palabras lo que hace meses dijo el senador Ernesto Sanz en una reunión realizada en el Club Americano: “la Federal es una multinacional del delito”. Ahora, una vez más, el kirchnerismo barrió con la lógica. Es que después de ocho años de las presidencias Néstor Kirchner y Cristina Fernández, decir que todo lo que se hizo antes estuvo mal es insólito. Como lo es también que no se investigue al jefe de gabinete, Aníbal Fernández, ex responsable político de la seguridad, por la corrupción policial en la era K. Esta autodenuncia de corrupción realizada desde el poder fue condimentada con la crítica al supuesto “autogobierno de la policía”, una invención del ocurrente León Arslanián y de Alberto Binder, un asesor de la ministro.
Después de las últimas declaraciones explosivas de Garré, que salpicaron a toda la conducción policial, en este ámbito empezaron a escucharse comentarios que hasta ahora se habían evitado en las reuniones de la plana mayor. Por ejemplo, se escuchó decir a un comisario general: “¡Qué malos pagadores son los K! Nosotros les hicimos dos grandes favores; primero salvamos al “príncipe”, cuando lo agarramos zarpado y con varios gramos de la blanca. Y ni que hablar -continuó- cuando la sorprendimos a la hija de una ministro con pasta base de cocaína y también la zafamos gracias al comisario G.B.” Esto ocurrió horas después de haber removido Garré a casi todos los jefes de las 53 comisarías porteñas provocando otra purga, porque casi todos los desplazados fueron pasados a retiro o a disponibilidad.

MENSAJES MAFIOSOS
Hace poco más de dos meses, la Federal detuvo en la calle al hijo de un juez y, sin conocer su parentesco, lo llevaron a la comisaría, donde lo retuvieron un rato. El joven sufrió algo de maltrato considerado habitual y hasta le robaron una billetera con 40 pesos que no le quisieron devolver. El hijo del juez de instrucción se fue a su casa y le contó lo ocurrido a su padre. Éste, a su vez, efectuó una denuncia penal y la fiscal de instrucción sorteada se apersonó en la comisaría, pidió el libro del sábado y no se lo dieron. Todo para cubrir un robo de 40 pesos. Entonces la fiscal, irritada, hizo abrir el libro y la computadora del comisario y descubrió la maniobra. El resultado final fue que al citado jefe policial lo trasladaron a un área administrativa. Pero la historia no termina ahí, ya que a los pocos días el hijo varón de la fiscal caminaba por la calle con dos amigos, cuando una bandita lo sorprendió por detrás, metiéndole un puntazo en la parte alta de la espalda. La fiscal optó por no hacer nada más. El caso es que esta anécdota se comentó en todo el fuero de instrucción.
Pero hubo más. El fin de semana pasado se agregó otro hecho, cuando a la hija de la ministro Garré le pincharon tres gomas de su auto particular. Luego, un grupo de desconocidos interceptó a la joven para recordarle que tiempo atrás tuvo un problema con unos porros, cuando su madre era Subsecretaria del Interior, en el gobierno de la Alianza. ¿Aparte de Garré, cuántos serían los malos pagadores en el gobierno?

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