viernes, 27 de mayo de 2011

La Cámpora… o el regreso de los imberbes

 El Movimiento Nacional Justicialista, o “peronismo”, o “el justicialismo” a secas, debe ser uno de los fenómenos político, social y económico más difícil de explicar a quienes no son argentinos y no lo hayan vivido en carne propia, ya que posee una idiosincrasia muy particular.
Hay justicialistas de derecha, de centro, de izquierda, estatistas, privatizadores, pro militares, pro revolucionarios, de clase media, baja, alta, intelectuales y obreros. Incluso empresarios y, por supuesto, sindicalistas. También podemos citar el ejemplo más antagónico, el peronismo de la Triple A y el peronismo de Montoneros.
Lo cierto es que el mismísimo líder del justicialismo, el pragmático General Perón, lo explicaba de una manera muy simple: “El justicialismo es como un gran paraguas que cubre a todos aquellos que quieran pertenecer”.
Pero en un punto de la historia, algunos fueron expulsados de la protección de ese gran paraguas, y fueron ni más ni menos, aquellos que trataron a través del terrorismo forzar el regrEs una historia muy conocida por todos aquellos que dice que Perón no tuvo ningún escrúpulo en alentarlos primero y a utilizarlos después, para luego deshacerse de ellos cuando ya no le sirvieron.
Lógicamente, una vez logrado el objetivo, el de instalar a Perón en el gobierno, los extremistas buscaban su reconocimiento, cosa que no ocurrió. Empezó entonces una especie de guerra interna, que comenzó con la masacre de Ezeiza y siguió con el asesinato de José Ignacio Rucci, llegando al punto culminante el 1 de mayo de 1974, cuando el gobierno convocó a la plaza para celebrar el “Día del Trabajo y la Unidad Nacional” y los sectores vinculados a los Montoneros avanzaban al grito de “¿Qué pasa, qué pasa, General, que está lleno de gorilas el gobierno popular?”.
Luego, en su duro discurso, el general llamó a los Montoneros “imberbes y estúpidos”, lo que provocó la retirada de más de la mitad de la concurrencia.
Sin embargo, los caprichos y las vueltas de la vida, hicieron que gracias a esa heterodoxia que posee el peronismo, aquellos mismos que fueron expulsados por Perón hoy estén en el gobierno. Y todo gracias a los mismos peronistas.
Carlos Menem los indultó, Eduardo Duhalde logró que Néstor Kirchner llegue a la presidencia de la Nación, y éste se encargó de reivindicarlos. Es lo mismo, pero al revés.
Hace más de tres décadas, Perón eligió al sindicalismo como aliado. Obviamente, Perón sabía perfectamente lo que le convenía. Sin embargo, Néstor Kirchner, quien representó mejor que nadie al Justicialismo, parece tener esa única diferencia con el viejo líder: preferir a los ex terroristas al sindicalismo.
¿Por qué?, muy simple: Perón tenía su propio poder, de eso no hay dudas. El sindicalismo, también lo tiene. Néstor no lo tenía, lo tuvo que construir ladrillo por ladrillo. Por eso decidió darle un lugar a la izquierda peronista para crear su propio espacio, casi paralelamente al peronismo.
Y fiel a la filosofía peronista, esa de estar del lado del sol en el invierno y del lado de la sombra en verano, Kirchner primero dejó que Duhalde lo eligiera, aceptando incluso a su mismo ministro de Economía, Roberto Lavagna, y de a poco les hizo creer a los peronistas de izquierda y simpatizantes de ella en general que también él era “progresista”.
De todas maneras, hay un hilo conductor entre el peronismo real y este supuesto mal llamado “progresismo” que dice representar el kirchnerismo, que es el autoritarismo, la demagogia, el populismo y, fundamentalmente, el totalitarismo al que claramente aspiran.
Hoy los jóvenes K se agrupan en La Cámpora, el movimiento fundado y conducido por Máximo Kirchner, algo así como la versión moderna y light de los “jóvenes idealistas y revolucionarios” de los `70.
Veamos, entonces, algunas de las características de este gobierno que son apoyadas y respaldadas por la agrupación de Máximo.
Militancia rentada
Una de las palabras que más se escucha en boca de los kirchneristas es la palabra “militancia”, algo realmente llamativo, puesto que ellos le dan un gran valor a esto. Claro es, en cierta manera, la primera parte de un proceso que lleva a formar parte de algo.
Seguramente, muchos jóvenes adhieren a la militancia por convicción, pero la inmensa mayoría lo hace por conveniencia, por tratar de conseguir algún beneficio, ya sea desde un puestito en algún ente estatal o cierto poder dentro de su comunidad, ya que precisamente no se destacan por sus méritos personales y profesionales en el desarrollo de sus actividades, buscando mediante las “roscas políticas” alcanzar lo que por sí mismos no pueden lograr mediante el esfuerzo y el trabajo metódico.
Esto va acompañado por los consabidos planes sociales, instrumento infalible a la hora de convocar. Lo que se traduce lisa y llanamente en: “O hacés lo que se te dice o se te quita el plan”. Punto.
Así nacieron los planes “trabajar”, las asignaciones universales por hijo, para embarazadas, para estudiantes y jóvenes desocupados; y las ayudas con bolsones de comida a través de organizaciones sociales manejadas por punteros.
Estatizaciones
Otro clásico de los gobiernos populistas, estatizar todo lo que se pueda. De esta manera se logran dos objetivos: el primero es tener un total control sobre una masa muy importante de trabajadores. El segundo, es manejar una importantísima cantidad de fondos públicos.
Estando todavía en etapa preelectoral, en la cual se busca “seducir” al elector, ya han aparecido voces que irresponsablemente han adelantado sus planes futuros en caso de triunfar en las elecciones: más populismo, esto es estatización de ahorros, apropiación de la renta, confiscación de propiedades, entre otras perlas.
¿Este es el modelo nacional y popular?
AFIP – Dólar
Si bien en cierta manera la estatización de los ahorros ocurrió con el “corralón” impuesto por Eduardo Duhalde a través de su primer ministro de Economía, Remes Lenicov, hoy no podemos decir que (todavía) esto ocurra, pero lo que sí es cierto es que existe un estricto control por parte de la AFIP hacia todos aquellos que compren dólares, incluso a jubilados que reciben una pensión del exterior persiguiéndolos como si fueran delincuentes, mientras asesinos y narcotraficantes lavadores pululan sin inconvenientes en las calles y despachos públicos.
Otro dato curioso: el kirchnerismo logró que después de décadas vuelva el dólar paralelo, que hoy cotiza a $4,40 - $4,50.
¿Este es el modelo nacional y popular?
ANSES
Algo similar ocurre con los fondos de la ANSES, que van en cierta manera a financiar el “Fútbol para todos” (mil millones de pesos por año) o Aerolíneas Argentinas (con pérdidas de casi 2 millones de dólares por día), y subsidios a la energía y al transporte con dudosos destinos y “retornos”, entre las erogaciones más significativas, dejando de lado a los jubilados. El último magro incremento a los estos es un claro ejemplo de ello.
¿Este es el modelo nacional y popular?
Pauta oficial
Esta parecería ser el arma preferida del kirchnerismo. Si el medio es oficialista es premiado con una suculenta pauta oficial, sino no. Más que simple.
¿Este es el modelo nacional y popular?
Futbol para todos
Otro descalabro del Gobierno. Único caso en el mundo donde el fútbol es financiado y subsidiado por el Estado. Esto nos cuesta a los argentinos aproximadamente mil millones de pesos al año. Una verdadera vergüenza.
¿Este es el modelo nacional y popular?
Actos populistas
Otro clásico K, los actos populistas. Más allá de que estos actos son decorados con aquellas personas que son llevadas a cambio de algún plan social, son actos realmente irrisorios y surrealistas. Todas las semanas asistimos a ver tres o cuatro actos donde supuestamente se realiza alguna obra, así sea poner un semáforo o tapar un bache. Cada cosa que hagan los intendentes y/o gobernadores K merecen ser reflejadas en un acto.
¿Este es el modelo nacional y popular?
678, prensa y medios
El más claro ejemplo de la utilización de los medios a favor de difundir propaganda política es el programa ultra K 6,7,8. Un show propagandístico disfrazado de periodístico que se encarga, sistemáticamente, de exaltar las bondades del “modelo” y denostar todo aquello que no sea oficialista.
Obviamente avalado por la agencia de noticias oficial Télam y el aparato estatal conformado por Canal 7 y Radio Nacional, donde se escuchan y ven solo buenas noticias. No nos olvidemos de que el actual director de Télam declaró que prefiere militantes antes que periodistas. Es como si el director de un hospital prefiriera militantes antes que cirujanos para las intervenciones quirúrgicas. Es de una desvergüenza tal que de sernos contada como de otro país no podríamos creerlo, parecería un mal chiste. Pero lamentablemente en nuestro país se presenta como un mérito.
También existen los grupos periodísticos, como el de Sergio Spolsky, que si bien no tienen mucha presencia, reciben por parte del gobierno millones de pesos para poder hacer propaganda oficial. Total, si se necesita más plata, a alguien se la saca.
¿Este es el modelo nacional y popular?
Aerolíneas
Otro caso emblemático. Una empresa que nos cuesta millones y millones de dólares.
Durante el año 2010, más de $2.250 millones se canalizaron como subsidios del Estado nacional hacia Aerolíneas Argentinas y en el presente año se perfila que los subsidios serán un 50% superior. ¿Hace falta agregar algo más?
¿Este es el modelo nacional y popular?
Ley de medios
Mucho se habló sobre la Ley de Medios, y realmente sería muy difícil agregar algún dato relevante.
Lo cierto es lo siguiente: el kirchnerismo lanzó la nueva Ley solo por dos motivos, el primero: perjudicar al Grupo Clarín, el segundo: poder controlar de forma más efectiva a los medios de comunicación al mejor estilo soviético.
Todo lo que se agregue a esta realidad, es pura cháchara.
¿Este es el modelo nacional y popular?
Extorsión a intendentes y gobernadores
Una de las promesas de Néstor, allá por 2003, cuando estaba en plena campaña, era la de modificar el perverso sistema de coparticipación entre la Nación, las provincias y los municipios.
Claro, como casi todo lo que prometió Néstor, quedó en la nada. ¿Por qué? Muy simple. Con el actual sistema el gobierno central puede manejar a discreción los fondos que le entrega tanto a las provincias como a los municipios. Por lo tanto, los gobernadores e intendentes que no sean obsecuentes con el gobierno nacional, no reciben partidas.
Por esa misma razón, el sistema de coparticipación jamás será modificado durante el gobierno kirchnerista.
Estas son algunas de las características —no todas— del Frente Para la Victoria Iniciativas decididamente inclinadas al populismo, la demagogia, el autoritarismo y el totalitarismo.
Esto es lo que proponen, defienden, apoyan y promueven los “jóvenes idealistas” de La Cámpora, una suerte de montoneros renovados y un poco más light, pero por ahora, solo por ahora.
No nos olvidemos de que el principal slogan del kirchnerismo es “Vamos por más, vamos por todo”.
Por eso, a confesión de parte, relevo de pruebas.

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